LLegan las afiebradas tardes de invierno en que tu ironía reposa el vaivén de la furia marina en el cuerpo que mi alma toca...
Puedo sentir tus inquebrantables ramas las que dichosas y atrevidas traspasan el azul de mis infinitos cielos, seduciendo todo al paso , devorando cicatrices y enfados y todo al compás de mis cánticos gemidos. Pronto arrasas el último rincón más puro de mi pensamiento, lo lavas con ternura en el más profundo mar de tus encantos para camuflarlo bajo tu manga por si un día te hace alguna falta...
Será que ando dormida?
No perdonas el olvido, pero olvidas el perdón, tienes mucho que decir sin embargo dices nada.
Presiento que tus pupilas tratan de decir algo, quizá andan distraídas pero ya no expresan nada.
Tengo en la mente angelicales demonios, ellos susurran mentiras diciéndome que nuestro amor ha vuelto, mas al abrir los ojos tengo frío de verano y una sed de espanto. Yo ya no digo nada...
Desnuda en piel , encandilada a tu fragancia, tan cerca tuyo pero también tan lejana puedo oír el palpitar de tus latidos, se oye más distante que el mío y así sin vida te siento cual retrato sin pintura o cual cielo sin estrellas, a veces entonan melodías de llantos ajenos, a veces rugen como el voraz incendio que acecha tu falsa gloria. Son sólo ráfagas de melancolía las que me hacen decir todo esto.
Será que de compañía andamos presos?
Pasarán las horas bajo el umbral del anochecer, pronto has de ir triunfante por un camino ya recorrido, pronto he de librarme de tu mágica química.... pero triste no me siento.
Creerás que todo sigue igual y que nada a cambiado, que me llevo el alma en pena y en él encima el llanto, no sabes que de amor ya no me queda nada, que si pasa que el deseo es más grande que el amor, en este me reflejo...
Hasta que llega el último pico de placer en este mundo de burbujas que ambos nos hemos creado, nos miramos torpemente, un poco de ternura no tiene mucho de malo.
Fingimos seriedad en un nido de mentiras ya reveladas...
Será que ya no nos duele nada?
Puedo sentir tus inquebrantables ramas las que dichosas y atrevidas traspasan el azul de mis infinitos cielos, seduciendo todo al paso , devorando cicatrices y enfados y todo al compás de mis cánticos gemidos. Pronto arrasas el último rincón más puro de mi pensamiento, lo lavas con ternura en el más profundo mar de tus encantos para camuflarlo bajo tu manga por si un día te hace alguna falta...
Será que ando dormida?
No perdonas el olvido, pero olvidas el perdón, tienes mucho que decir sin embargo dices nada.
Presiento que tus pupilas tratan de decir algo, quizá andan distraídas pero ya no expresan nada.
Tengo en la mente angelicales demonios, ellos susurran mentiras diciéndome que nuestro amor ha vuelto, mas al abrir los ojos tengo frío de verano y una sed de espanto. Yo ya no digo nada...
Desnuda en piel , encandilada a tu fragancia, tan cerca tuyo pero también tan lejana puedo oír el palpitar de tus latidos, se oye más distante que el mío y así sin vida te siento cual retrato sin pintura o cual cielo sin estrellas, a veces entonan melodías de llantos ajenos, a veces rugen como el voraz incendio que acecha tu falsa gloria. Son sólo ráfagas de melancolía las que me hacen decir todo esto.
Será que de compañía andamos presos?
Pasarán las horas bajo el umbral del anochecer, pronto has de ir triunfante por un camino ya recorrido, pronto he de librarme de tu mágica química.... pero triste no me siento.
Creerás que todo sigue igual y que nada a cambiado, que me llevo el alma en pena y en él encima el llanto, no sabes que de amor ya no me queda nada, que si pasa que el deseo es más grande que el amor, en este me reflejo...
Hasta que llega el último pico de placer en este mundo de burbujas que ambos nos hemos creado, nos miramos torpemente, un poco de ternura no tiene mucho de malo.
Fingimos seriedad en un nido de mentiras ya reveladas...
Será que ya no nos duele nada?



