
Ahora estoy en casa, cansada.
Caminé sin sentido por las calles color cemento
las cuales no evidenciaban ningún tipo de verdor húmedo.
No tenía un lugar exacto a donde ir,
sólo pensaba, mientras cruzaba la pista,
(como muchas de las cosas que pienso)
que la gente, así como yo, caminan sin sentido
a pesar de tener un lugar a donde ir.
Sus rostros desprendían un semblante fantasmagórico
que tratabn inútilmente de aparentar un poco de vitalidad.
Vestían saco, corbata, jeans,zapatillas, refinados zapatos,
tops semiputones,sucios maletines,llevaban bolsas con verduras,
periódicos baratos,bolsas con caramelos o celulars robados...
daba lo mismo. Todos estaban parchados con el mismo hilo,
el cansancio de sobrevivir a una esclavitud ya elegida.
Cuando terminé de cruzar aquella pista
quise contar a alguien de esas gentes lo que veía,
pero ya no podía, no estaban en ninguna parte,
en ninguna calle,
se habían ido.




